El Coliseo es mucho más que su fachada. Por dentro, el anfiteatro Flavio te muestra los anillos de gradas, la arena, el hipogeo al descubierto y la cruz de los mártires, además de unas vistas privilegiadas del Foro Romano y del Arco de Constantino, justo al lado. Esta guía repasa qué ver en el Coliseo Romano para no perderte nada de los lugares clave.
Lo primero que impresiona al entrar son los anillos de gradas, la cavea, donde se sentaban hasta decenas de miles de espectadores. El público se distribuía por orden social: el emperador y los senadores junto a la arena, los caballeros en los niveles intermedios y las clases más humildes en la grada superior. Subir a las plantas altas permite hacerse una idea de la magnitud del aforo y conseguir las mejores fotos del recinto.
La arena era el escenario ovalado donde luchaban los gladiadores y se celebraban las cacerías. Su nombre viene de la arena (arena de mar) que cubría el suelo de madera para absorber la sangre. Hoy una parte está reconstruida con una plataforma de madera que ayuda a imaginar cómo era el espacio. Para conocer a sus protagonistas, lee nuestra guía sobre los gladiadores del Coliseo.
Como el suelo original de la arena no se conserva en su mayor parte, desde el graderío se ve el hipogeo: la red de túneles, celdas y rampas que había bajo la arena. Allí esperaban gladiadores y fieras antes de aparecer en escena mediante montacargas y trampillas. Es una de las partes más fascinantes de la visita y se entiende mucho mejor con guía. Para recorrerlo por dentro, junto con la plataforma de la Arena, necesitas el tour específico.
En un extremo de la arena verás una cruz que recuerda a los mártires cristianos. La colocó la Iglesia cuando, en el siglo XVIII, el monumento se consagró a su memoria, lo que ayudó a frenar el expolio de su piedra. Cada Viernes Santo, el Papa preside aquí el Vía Crucis. Puedes ampliar este contexto en nuestra historia del Coliseo.
Desde las plantas altas del Coliseo se disfrutan algunas de las mejores vistas de la Roma antigua: el Foro Romano, la colina del Palatino y, junto a la salida, el imponente Arco de Constantino. Levantado en el 315 d.C. para celebrar la victoria del emperador Constantino, es el mayor arco de triunfo conservado de Roma y la guinda perfecta de la visita. El Foro y el Palatino están incluidos en la misma entrada, así que aprovecha para verlos: te lo contamos en Foro Romano y Palatino.
Con un guía en español entenderás cada rincón del Coliseo, el Foro y el Palatino sin perderte nada, y entras sin colas. Visita guiada desde 59 €, o entrada con audioguía para ir a tu ritmo desde 26 €.
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Los anillos de gradas donde se sentaba el público por orden social, la arena (el escenario de los combates), el hipogeo o subterráneos al descubierto, y la cruz que recuerda a los mártires cristianos. Desde las plantas altas hay vistas del Foro Romano, del Palatino y del Arco de Constantino.
Desde el graderío se ve perfectamente, ya que el suelo original no se conserva en su mayor parte. Para bajar y recorrer los subterráneos por dentro, junto con la plataforma de la Arena, hace falta el tour guiado específico, ya que esa zona no está incluida en la entrada normal.
Justo al lado está el Arco de Constantino, el mayor arco de triunfo conservado de Roma (315 d.C.). Muy cerca quedan el Foro Romano y el Palatino, incluidos en la misma entrada, y a pocos minutos a pie la Domus Aurea de Nerón.
Entre 1 y 1,5 horas. Con el Foro Romano y el Palatino, incluidos en la misma entrada, calcula 3 a 4 horas en total. La entrada vale 24 horas, así que puedes repartir la visita en dos días. Más sobre la duración →
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